lunes, 23 de abril de 2012

LANA TURNER Y JOHNNY STOMPANATO


Una historia con final sangriento. Johnny Stompanato Jr. fue un ex infante de marina estadounidense de la década de 1950, alto, atlético, morocho. Casado y con hijos, tuvo una relación amorosa con la actriz Lana Turner, con la que acabó conviviendo. 

La relación llegón a su fin cuando Cheryl, la hija de la actriz asesinó a Stompanato con un cuchillo. Conocido también como Johnny Valentine, ex guardaespaldas del gángster Mickey Cohen y amigo de Zsa Zsa Gabor y June Allyson— se dedicó a disfrutar del dinero que ganaba la actriz y logró manejarle la vida a su antojo. Ella le temía, pero al mismo tiempo se desesperaba por tenerlo a su lado: "Lo adoraba. Para mí era como una enfermedad —reconocería más tarde—. Sabía quién era, cómo era, pero no podía separarme de él. Me dominaba completamente. A veces tenía la impresión de estar bajo el efecto de la hipnosis. Sólo las mujeres pueden comprender lo que quiero decir." 

El 4 de abril de 1958 ambos mantuvieron un desagradable altercado en la hermosa casa de estilo colonial de Beverly Hills que la actriz compartía con su única hija, Cheryl Christine Crane. Discutieron acaloradamente, y él la golpeó amenazándola con desfigurarla en caso de que ella se arriesgara a abandonarlo. Según algunas versiones, Cheryl buscó un cuchillo de cocina y apuñaló a Johnny para defender a su madre. Otros comentaristas aportaron datos más sórdidos: afirmaban que Cheryl —una quinceañera taciturna y rebelde— estaba enamorada del gángster y terriblemente celosa de la belleza y del asedio masculino que generaba la presencia materna. La prensa no escatimó detalles: "Me incliné sobre él y le levanté el sweater. Vi la sangre ... —relató más tarde Lana—. Traté de insuflarle aire en los pulmones por medio de la respiración boca a boca. Agonizaba ya, y poco después murió". 

Fue entonces cuando ocurrió uno de esos fenómenos que de tiempo en tiempo se dan en Hollywood. Las actrices formadas en el aparato del star-system le temían al escándalo porque —de no ser paliado por un hábil agente de publicidad— significaba la brusca interrupción de una carrera y el alejamiento del público que confiaba en una imagen creada por el estudio. En el caso de la Turner, los ecos del homicidio sólo consiguieron aumentar en un 30 por ciento —según las estadísticas de la época— la asistencia de público a sus películas. 

Las imprudentes cartas de amor que le mandaba a Stompanato cuando se hallaban separados —plagadas de arrumacos escritos en castellano: el gángster era sucesivamente "papito", "chiquito", "muñequito", "hijo"— se ventilaron libremente en los tribunales y cimentaron su fama de mujer fatal. Esas cartas habían quedado en poder de la familia Stompanato, y el gángster Mickey Cohen decidió utilizarlas para vengar a Johnny. "Lo quería como a un hijo", sollozó Cohen ante el juez, pero la ley dictaminó que se trataba de un homicidio con atenuantes. 

Dieciséis años más tarde, el director Pettinari insistía en recrear el caso Stompanato, pero Lana Turner pensó que aún después de ese lapso podía interpretarse a sí misma. Hasta el momento todo ha quedado en un proyecto. Hacia 1970 Turner había intentado una rentree al estrellato probando fortuna en una tira televisiva, mas la serie se levantó por falta de interés. Es, que para Turner, la estrella, los días de vino y rosas habían llegado a su fin.

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