miércoles, 30 de mayo de 2012

BRIGITTE BARDOT Y ROGER VADIM


Conocida como BB, su belleza y sensualidad natural comenzaron a mostrarse en la adolescencia, etapa en la que apareció por primera vez en el cine: tenía 18 años, era 1952 y se trata de la película Le trou normand. Ese mismo año, además, se casó con el primero de sus cuatro maridos, Roger Vadim Vadim compartió su vida con las mujeres más deseadas de la época, desde Brigitte Bardot hasta Catherine Deneuve y Jane Fonda (a quien dirigió en Barbarella). 

La suya fue una vida intensa y una mentalidad adelantada a su época. Brigitte está considerada como un mito erótico de los años 50 y 60 Es en este entorno de pesadumbre que a Roger Vladimir Igorevich Plemyannikov (1928-2000), un muchacho de 21 años que jugaba con Xavier, el pequeño hijo de Daniel Gélin (1921-2002) (Posteriormente padre de Maria Schneider, 1952) a quien cuidaba, le llamó la atención la portada de la revista Elle del 2 de mayo de 1949, en la que aparece la joven quinceañera Brigitte Bardot (1934-). Entusiasmado, arrancó la foto y se la llevó a su jefe y amigo Marc Allégret (1900-1973) y le sugirió que la buscaran para hacerle una prueba cinematográfica. Quería incorporarla como actriz en un proyecto fílmico cuyo guión había hecho él mismo. La chica estudiaba la secundaria y danza clásica y pertenecía a una familia conservadora de clase media. Su padre Louis (Pilou) Bardot era gerente de una fábrica familiar de aire líquido, y se codeaba con algunos segmentos de la aristocracia. Su deseo era que sus hijas se casaran por la iglesia y continuaran la tradición doméstica. 

Para entonces, el joven Vadim ye había abandonado los estudios de ciencia política en La Sorbona, se pasaba la vida en los cafetines y bares de Saint-Germain-de Prés y ocasionalmente, salía de extra en alguna película y hacía guiones cinematográficos. Era un vago consumado y culto, disfrazado de existencialista. Roger y BB se enamoraron a primera vista. La película no se hizo, pero lo que sí hicieron ambos fue dedicarse a coger desaforadamente a escondidas de Monssieur y Madame Bardot, y a buscarle oportunidades en el cine a la alocada dama. Se casaron en 1952 y Vadim continuó con su vida de bohemio, pero le consiguió algunas películas a su consorte. Ignoraban ambos que estaban por contribuir al desarrollo de la humanidad, aportando el fenómeno Bardot a la ensoñación sensual del mundo. Los primeros en darse cuenta que algo inusitado se estaba moviendo en el ambiente, fueron los fotógrafos. La comenzaron a asediar y darla a conocer. Incluso Vadim se sorprende de que Paris Match la famosa revista para la que trabajaba, desplegara su boda a cuatro páginas, algo que no merecían ni él en tanto reportero, ni su nueva esposa, una casi desconocida e incipiente actriz. El pelo rubio, una cabellera desordenada rematada en un fleco hasta las cejas, los labios abultados, la mirada retadora, una voz equivoca sobre un cuerpo de modales felinos, hicieron el resto. De algún modo, el conjunto desató resortes síquicos en hombres y mujeres que la asociaron a la desnudez, la concupiscencia, el desafío a la moral cristiana, a la estabilidad conyugal de los auditorios y a la integridad de las familias. 

El clero y las asociaciones de mujeres la vieron como una amenaza a erradicar, y la combatieron con ferocidad, mientras que los hombres comenzaron a tener sueños deliciosos e intranquilos. Parecía una chamaca inocente pero capaz de desencadenar los apetitos carnales más salvajes y eso gritaban sus fotografías y se sugería en sus filmes. Ella jugaba con los dos roles. En El Desprecio (1963) de Jean-Luc Godard es la esposa ingenua que se duele del rechazo del marido embebido en un proyecto cinematográfico, pero en Si Don Juan Fuera Mujer (Roger Vadim, 1973) muestra una despiadada capacidad de sadismo y seducción, con la que se lleva a la cama a una joven y a su primo, un guapo sacerdote que hace hasta lo imposible por librarse de las garras del pecado, sucumbiendo en el intento. 

El lanzamiento de la bomba BB ocurrió en 1956, cuando Roger Vadim realizó su primera película Y Dios… Creó a la Mujer, teniéndola a ella como protagonista. Él había sabido de la historia de una mujer que tuvo relaciones con tres hermanos. A partir de ahí, comenzó a escribir el guión. El conocimiento que tenía de su mujer y su visión cinematográfica, lo llevaron a magnificar la provocativa sensualidad de BB y no sólo fueron los parlamentos, sino los encuadres, los emplazamientos de la cámara, las tomas, los movimientos de la actriz y su lenguaje facial, sino el conjunto en fin, lo que produjo una carga de dinamita que fue a estallar en la oscuridad de los cines del planeta. En esa penumbra cómplice, el filme proyectó un dardo de luz sobre la libido de los auditorios, que se apropiaron de la imagen y la hicieron suya de una manera incomprensible. Se quedaron con un sentimiento nuevo, con algo que había ocurrido y no alcanzaban a comprender pero que en definitiva, los persuadió con todo fundamento, que habían sido invadidos por un oleaje de belleza. 

A partir de entonces, el mundo fue más bello y habitable porque el sueño vino a instalarse entre nosotros. Ya para entonces, el matrimonio se había deteriorado. Brigitte se embriagaba con la fama, se hacía demandante y desarrollaba rasgos bipolares transitando velozmente de la euforia a la depresión, mientras él seguía asiduo a las brasseries de su viejo barrio y navegaba en un anonimato que comenzaba a serle incómodo. A partir de Y Dios… Creó los dos se convirtieron en emblemas de la nueva Francia, la que se resistía a solventar la guerra al mismo tiempo que no se imaginaba sin su querida posesión de Argel, tarea que el dejaron al generalísimo De Gaulle. Fue tal el éxito, que la Bardot llegó a ser la segunda fuente de divisas para la República francesa, apenas atrás de la fábrica Renault. Quizá tenían razón los clérigos y obispos conservadores y Brigitte era realmente una amenaza para las instituciones del antiguo régimen. 

La chica recatada y consentida de Monssieur Bardot, se convirtió en una fierecilla y en el plató de la cinta dirigida por su esposo, devoró al novel actor Jean-Louis Trintignant (1930- ) y a partir de aquí, se convirtió en campeona indiscutible del adulterio que según se dice, es el deporte nacional en la antigua Galia. 

http://www.cineforever.com/2009/10/19/y-roger-vadim-creo-a-brigitte-bardot/

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