miércoles, 30 de mayo de 2012

JUDY GARLAND Y VINCENT MINELLI


Judy Garland fue una niña prodigio. Con una carrera iniciada cuando era pequeña y guiada por su madre, conoció pronto las exigencias de los estudios cinematográficos. Ligada ya desde los trece años a la MGM, comienza aquí para ella una espiral de abusos y humillaciones que harían para siempre mella en su autoestima, incitándola al consumo de drogas y alcohol y a los desórdenes alimenticios. Cuando cumple 16 años, Judy, es escogida para interpretar el papel de Dorothy en la película “El mago de Oz”. 

Ésta, se encuentra ya en una edad en la que su desarrollo empieza a ser un hecho, por lo que, para que no se note, debe actuar con un apretado corsé que le aplaste el pecho, y desde los estudios, con la intención de prolongar por un tiempo su carrera como actriz infantil/ juvenil, comienzan a suministrarle anfetaminas para controlar su peso y desarrollo y al mismo tiempo, conseguir que aguante el duro ritmo impuesto en los rodajes. Es también durante éstos años en los que la actriz coincide con compañeras de gran belleza como Lana Turner, donde se harían patentes sus inseguridades respecto a su físico, fomentadas por algún directivo sin escrúpulos que no dejaba de humillarla en público llamándola “ mi pequeña jorobada”, para dejar bien claro sus diferencias físicas con respecto a sus compañeras que ofrecían una imagen mas adulta y sexy. Con semejante caldo de cultivo, no es de extrañar que la llegada de Judy a la edad adulta y a las relaciones amorosas empezara mal, con un desastroso matrimonio a los 19 años, y continuara plagada de desengaños y fracasos. 

En total, 5 matrimonios fallidos, entre ellos su segunda unión, con el aclamado director Vincente Minnelli. Se conocieron durante el rodaje del musical "Cita en St. Louis" ("Meet me in St. Louis"), en el que Judy, que interpreta por fin un papel más adecuado a su edad, se enamora del director. Comienzan una relación y contraen matrimonio, aunque éste fue todo menos sincero. Él era homosexual, por lo que su papel de marido enamorado, no fue más que eso…un papel. Para la actriz, durante sus años de casada con Vincente, no era ajena la naturaleza verdadera de su esposo ya que él mantuvo relaciones durante todo el tiempo que duro su matrimonio con diferentes hombres. Pero al final, las infidelidades del director y el descaro con que él admitía a sus amantes en su propia casa empezaron a hacer mella en Judy, que ya entonces abusaba de los somníferos, el alcohol y todo tipo de estimulantes que le procuraban los mismos estudios cinematográficos, para evitar sus constantes retrasos y ausencias de los rodajes. 

Hay que decir que en este tiempo ella también buscó la sinceridad y la comprensión en los brazos de diversos amantes. Su vida de excesos empezaba a pasarle factura y en maquillaje se pasaban horas intentando bajar el hinchazón de su rostro con gran cantidad de bolsas de hielo. Por otro lado y en descargo de Vincente, diremos que su vida fue un armario abierto de par en par para el mundo. Se cuentan por cientos sus conquistas masculinas en el sector del cine, por sus manos pasaron actores y directores de renombre universal, y a pesar de ello siempre supo actuar como un hombre discreto. De su matrimonio nacería su hija Liza, quien también tendría una brillante carrera como cantante y actriz. 

Divorciada de Minnelli y metida ya de lleno en el mundo de las drogas y el alcohol, por entonces pesaba ya tan sólo 40 kilos, no acabarían ni mucho menos aquí sus desdichas amorosas; aún tuvo que padecer dos matrimonios con un desenlace mas trágico si cabe que el que tuvo con Vincente: Su tercer marido, le robó millones de dólares, y el cuarto la dejó hundida y asombrada, al enterarse de que éste había tenido relaciones con su hijo político, que era marido de su propia hija Liza Minnelli. Con todas estas desastrosas relaciones, y unido a sus múltiples adicciones, su salud se fue deteriorando de tal modo, que con tal sólo 30 años su cara aparentaba no menos de 50.Murió sola en una habitación de un hotel de Londres en 1969 debido a una sobredosis de barbitúricos, tenía 47 años. 

De todos los hombres que pasaron por su existencia, solo hubo uno que le dio el regalo de su primera hija y grandes interpretaciones y no es otro que Vincente Minnelli, que la sobrevivió muchos años mas hasta su muerte en 1986. En nuestra cabeza y para siempre queda la imagen de Judy caminando por el sendero de baldosas amarillas de Oz. 

http://www.yamelose.com/espectaculos/judy-garland-y-vincente-minnelli-el-amargo-sendero-de-baldosas-amarillas.html

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