domingo, 19 de mayo de 2013

JAMES DEAN Y PIERANGELI

Un amor imposible. Existen historias en el cine que, con el paso del tiempo, quedan amarilleadas por el olvido y la desmemoria. Hay personajes que permanecen en el olimpo de los dioses del celuloide aunque se hayan quedado en el umbral, solos, sin madurar.
La muerte les ha convertido en mitos, en el momento oportuno. James Dean es uno de ellos. La tristeza de su mirada desvalida esconde una vida intensa, tan intensa como corta. El chico de los ojos tristes viviría una trágica historia de amor con Anna María Pierangeli, conocida para el cine como Pier Angeli.
Italiana de nacimiento, era un año menor que Dean y comenzó a destacar en papeles de chica sufrida en su Italia natal. Pronto daría el salto a Hollywood y allí la chispa con Jimmy hizo que saltaran las alarmas del casto círculo protector que rodeaba a Pier, con su madre como principal gerifalte.
Pronto James y Pier se hicieron inseparables. ‘Miss Pizza’, como la llamaba Dean cariñosamente, se desvivía por aquel chico  miope inconformista y desastrado de Hollywood. Pero había reglas, cortapisas impuestas por contrato y Pier debía mostrarse discreta y muy modosa. Nada de apariciones públicas, nada de maquillaje, su papel de virgen italiana, frágil y dulce no debía empañarse con salidas desvocadas. Cientos de escusas se inventó Pier, apoyada por su hermana gemela, para lograr dar esquinazo al puritanismo censor que la aprisionaba. James y Pier disfrutaron apenas unos meses de su intenso amor. ‘Para bien o para mal, voy a pasar el resto de mis días con ella’, así se confesaba James. 
Todo se diluyó. La férrea madre presionó y una desquiciada Pier anunció su compromiso matrimonial con otro. Dean enloqueció. A los pocos años Pier se divorció, pero Dean ya había entrado en el Olimpo con su Porsche y Angeli probó fortuna con un segundo fallido matrimonio.
Un triste 10 de septiembre de 1971, ahogada en barbitúricos, decidió buscar al chico de la mirada miope. Cuentan que se encontró una nota en donde confesaba que James Dean había sido el único y gran amor de su vida. Hoy son pocos los que saben que Pier Angeli murió, pero menos los que saben que vivió y se rompió de dolor.

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